Calidad y contenido: pilares del marketing digital exitoso

Virginia Tuckey Digital Marketing Experts, Social Media

La innovación que ha representado a nivel empresarial, académico, artístico, gubernamental y de las comunicaciones, entre otros, el surgimiento del marketing digital ha ido provocando cambios no sólo globales de alto impacto, sino rotundos cambios de conceptos y formas de expresión en todos los ámbitos, desde los más pequeños hasta los de mayor volumen, tamaño o trascendencia.

El reordenamiento de las prioridades, del diseño, de la manera de comunicar y de adaptarse frente a la nueva era de la comunicación, generó una gran competencia de las grandes marcas que con gran entusiasmo aterrizaron fuertemente en las redes sociales, en la generación de contenido innovador ya no sólo para la TV o la gran pantalla cinematográfica, sino también para el usuario de las redes.

Asociado este usuario en un principio con la juventud, por su fácil manejo y adaptabilidad a la tecnología que permitía la irrupción de esta avalancha de información, el marketing digital y quienes detrás de esta figura se han dedicado a generar y estudiar el contenido, se debatían entre la viabilidad económica que generaría una fuerte inversión en publicidad o desarrollo de marca, para un mercado juvenil con poder de compra sumamente inferior a sus mayores.

Esta tendencia ha sido superada. Ya nadie escapa a la tecnología y a la información que fluye segundo a segundo. La tecnología y el contenido se han adaptado a aquel público que al principio, incrédulo, buscaba sus fuentes en lo que consideraba seguro. A su vez, este público que en principio desconfiaba tanto de sus habilidades frente a las nuevas herramientas que la tecnología nos presentaba para acceder a una nueva manera de comunicarnos, como al contenido que se les ofrecía; ha dejado de lado los miedos y hoy es el gran partícipe de la nueva era del marketing, la tecnología y la información.

Este cambio que tiene mucho que ver con la confianza, se ha dado de manera escalonada y naturalmente. El libre intercambio entre los seres humanos permite que las variables se ajusten para generar un ambiente que logre llenar las expectativas de la mayor cantidad posible de personas. O sea, el deseo de captar la atención del público genera una constante suma de tareas que permite llegar al conocimiento profundo de un individuo o grupo de ellos que permita generar el producto que ellos buscan.

Este conocimiento que se da a través de la investigación de mercado o el estudio de comportamientos, llevó a cambios sustanciales dentro del marketing digital en sí mismo. Ya no sólo la manera tradicional de informarse y comunicar se ha visto complementada por una etapa superior y renovadora, sino que esta misma etapa ha sufrido modificaciones constantes desde sus comienzos hasta ahora, y los seguirá sufriendo en el futuro.

Los cambios se han dado fundamentalmente en el contenido. Las etapas dónde la posición de una marca dependía más de la cantidad que de la calidad han quedado obsoletas y generan el resultado contrario a lo que generaban en sus principios. Antes, en sus inicios, el marketing digital se condicionaba fundamentalmente a dos puntos, uno en el posicionamiento por medio de espacio publicitario pago y por la generación constante de contenido, sin importar qué tipo de contenido.

Hoy, el público que ha aprendido que un medio no escrito puede ser tanto o más confiable que uno escrito, que una marca no tradicional puede imponerse a través de internet (sin que esto signifique estar frente a un producto de baja calidad) y que las redes sociales ceden a sus gustos, usos y costumbres mucho más que cualquier otro medio, han decidido exigir calidad.

Este nuevo público es sumamente exigente y puntual en sus exigencias. Ya no quiere sólo recibir información creíble, quiere recibir la información que le interesa o que le podría interesar. Lo demás es descartado.

Este nuevo público es un gran consumidor y quiere obtener todo tipo de productos innovadores, que se ajusten exactamente a sus gustos y que venga con el precio más competitivo.

Estas características, han llevado que tanto Google como los estrategas de la comunicación online cambien sus algoritmos, sus reglas y las ajusten a un público más exigente, maduro y que sabe lo que quiere.

El cambio, que ha resultado en una elevación en la calidad del stock de contenido online, ha llevado a que hoy un escritor que genera contenidos para las empresas, no sea alguien que sólo sabe leer y escribir. Hoy se necesita que ese escritor sea un profesional, y que además, entienda el mundo online, del marketing y sus detalles más específicos como sus rasgos más vagos. Y así, con cada uno de los profesionales que involucra el marketing digital.

Nunca antes este fenómeno había ocurrido en lo que conocemos como el mundo de la información. Hoy no sólo estamos ante la velocidad, la inmediatez, las fuentes infinitas, sino que además estamos ante un método de selección de contenido que lo lleva a su máxima eficacia, credibilidad y, lo más importante, llega exactamente al punto que está esperando ansiosamente recibir exactamente ese dato, información o contenido.

El trabajo detrás de este complejo y fascinante mundo, se va profesionalizando y el incremento en la confianza que más y más individuos le profesan, han llevado a un crecimiento exponencial en la competencia de empresas chicas, medianas y grandes que quieren ser parte de esta nueva manera de darse a conocer.

Ante la decisión de entrar al marketing online, surgen diversas dudas y cuestiones. Se estudia cuáles son los objetivos a alcanzar, se estudian estrategias, pero lo más importante, se analiza seriamente quién llevará a cabo esta tarea.

La decisión depende de muchos factores, tanto económicos como de estilo, y es en el primer punto dónde se suelen cometer los mayores errores. Lo económico es un indicador de qué obtendremos a cambio. Por supuesto que la competitividad lleva a que empresas de alto nivel puedan dar calidad y precio. Sin embargo, lo que debe advertirse es que el precio, la empresa, el equipo y la estrategia tengan una lógica que respalden fehacientemente los objetivos buscados.

En la decisión concreta de decidir quiénes manejarán nuestro contenido, estamos ante el siguiente dilema: seremos los ganadores de nuestro rubro, especialización, carrera o lo que fuere que queramos mostrar, o bien seremos los perdedores.

Invertir dinero, así sea mínimo, en formar parte del grupo de los perdedores es mucho más dañino que no invertir en el mundo digital. Es mucho más sencillo y fácil armar una marca desconocida que reconstruirla.

En este dilema, el punto que juega un rol primordial es el contenido de lo que queremos comunicar.

Algunos puntos específicos a tener en cuenta para lograr obtener un contenido de calidad y efectivo son los siguientes:

  • La utilización de una ortografía clara, concisa y sin errores es el punto más importante. Sin estas condiciones, hasta el contenido de mayor interés frente al público, presentará vulnerabilidades y recibirá las respectivas críticas.
  • Orientar la generación de contenido a satisfacer al público, a los clientes. No sólo darle respuesta a su interrogante, sino lograr que mientras accede al material, esto le resulte placentero y entretenido.
  • El uso de videos y gráficos originales, de no muy larga duración y que tenga un alto porcentaje de originalidad en el contenido, generará una reacción inmediata de viralización. Lo nuevo, lo llamativo, lo entretenido son las primicias que todo usuario de redes está esperando para poder así, también, posicionarse frente a su público.
  • La credibilidad de las fuentes que utilizamos son tan importantes como la credibilidad del contenido que elaboramos. El standard en este punto debe ser alto y ser muy rigurosos para mantenerlo en ese nivel.
  • Por último, y casi diría FUNDAMENTAL, la elaboración de títulos inteligentes, llamativos, que sean verídicos a la hora de informar el contenido que le sigue, pero que también informen, llamen la atención y logren despertar interrogantes.

Estos son sólo algunos puntos a tener en cuenta. Son los puntos básicos. Detrás de esta clasificación podemos desmembrar mil puntos más. La dinámica del mundo digital nos exige ser específicos, exactos y prolijos. La claridad en las palabras y las formas son tan importantes como la calidad de las imágenes que utilizaremos.

Improvisar no es una opción si queremos pertenecer al grupo de los ganadores. El contenido es rey, y comparte trono con los usuarios, que lejos de ser el consumidor bobo que todo lo compra, está posicionado hoy como un ser inteligente, exigente y con gustos específicos.

Nuestro cliente sabe lo que quiere y lo sabe muy bien. Nuestro desafío es saberlo también. Y nuestra tarea es enmarcar ese conocimiento en una estrategia que tenga como principio inamovible la calidad del contenido en su máxima expresión.

 

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